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Where's the humans at?

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Where's the humans at?

Mensaje por Elisabeth O. Liddel el Mar Sep 23, 2014 2:22 pm


That's real?

Elisabeth O- Liddel
17 años\15 años aparente. + Femenino + Bisexual + Estudiante + Humana
descripción psicológica
Llena de vitalidad y energía, y sobretodo, curiosidad; ésta última es su rasgo más característico. A la mínima que un tema le interese y quede en suspense, sus ojos empiezan a brillar de manera espectacular, su voz sube unos grados para hacerse más aguda y su corazón late con fuerza arrolladora. Finalmente deja ir un sonoro: ¡Tengo curiosidad! ¡No puedo dejar de pensar en ello!; y a partir de ahí pobre del que no le diga la verdad que tanto anhela, porque si no deberá de soportar su peculiar pesadez, o su expresión de enfado, la cual se toman poco en serio porque no tiene autoridad por culpa de su radiante inocencia y pureza, pero suelen respetarla por su séquito de buenas características. Es amable, bondadosa, cordial y cálida. Nunca no sonreirá a alguien, y nunca le levantará la voz con enfado. ¿Perfección? Quien sabe... Un día en que intentaron calificar a cada uno de la clase con su pecado capital característico, descubrieron que Elisabeth no pertenece a ninguno. No es gulosa, ni perezosa, avariciosa, irada o envidiosa. Tampoco lujuriosa, dado que es más inocente que una niña, y no peca de soberbia. “¡Es perfecta!'', dijo un chico. “En realidad peco de curiosidad…”, y ahí se creó el ‘nuevo pecado capital’.
Respecto las relaciones nunca ha tenido pareja, por lo que no podemos afirmar del todo como se comportaría con ésta, pero es obvio que sería atenta y cariñosa; como es con sus amigos y familiares.
La situación entre humanos y mutantes es casi un tema tabú para ella. Dejo la curiosidad en vuestra mente~.
descripción física
Elisabeth es una adolescente que desprende vitalidad.
Se levanta sobre unos buenos 160cm, y se sustenta sobre el suelo en unos escasos 54kg. Como quizás se puede deducir en la proporción, es de figura pequeña y frágil; pero de momento, empecemos por arriba.
Su cabello, que alcanza sus caderas acabando en pico, es lacio y negro. Desprende una agradable y dulce fragancia de coco con esencia de orquídeas. Las perfumadas hebras se extienden también por su frente, bastante ancha, hasta cubrirle las cejas que siempre mantiene finas. Y justo debajo se encuentran sus ojos enmarcados en pestañas largas, negras y gruesas. Unos orbes grandes y expresivos de color índigo que suelen radiar un brillo característico cuando la curiosidad la invade; pero de esto hablaremos más adelante. Entonces está su recta nariz entre unas mejillas usualmente teñidas de rosa. Después localizamos sus labios rosados y carnosos que dan una sonrisa amable y cálida, que muestra unos blancos dientes bien ordenados gracias a la ortodoncia que usó de pequeña. En la misma edad, sus padres le hicieron un agujero en cada lóbulo de la oreja para que pudiera llevar pendientes.
Todo en conjunto está enmarcado dentro de un rostro ovalado de piel suave y casi libre de impurezas, gracias a los múltiples tratados que le proporciona.
Seguimos bajando. Encontramos su cuello sensible a cualquier contacto, y luego sus hombros marcados, como la clavícula. De pechos voluminosos y tersos, más de lo que podría haber deseado, y de figura bastante recta si no fuese por las caderas anchas que tanto odia a veces. Su vientre no acaba de ser del todo plano, pero le da mínima importancia porque está lo suficientemente feliz con todo lo demás. Y podemos concluir con su piel suave y bien cuidada con el uso de cremas caras que su madre siempre compra.
HABILIDADES
Deseo: es un poder que sólo lo ha presentado cuando estuvo en el orfanato. Consiste en que si Elisabeth desea una cosa a consciencia puede conseguirlo, como por ejemplo curar una herida. Ha quedado 'sellado', por lo que no es ni consciente de él, porque ya no existe más en su cuerpo.
Armas/Objetos
Una pulsera/brazalete con un broche en forma de cruz que fue un regalo desde pequeña de su madre y una pluma, que dejó un ángel de pelo rosa que le salvó de ser asesinada. No tiene nada más en especial.
Gustos/Disgustos
GUSTOS:
# La cocina. Es toda una experta en todo tipo de platos.
# Las novelas de misterio, las cuales se acaba en un par de horas por la curiosidad.
# Las novelas fantásticas con toque romántico.
# Los dulces, junto a los bombones de licor. Éstos no le sientan muy bien.
# Ir en bicicleta. Como vive lejos siempre se transporta en ésta para ir a la Academia.
# El arroz. Tiene mucha práctica en preparar onigiris.
# Las aguas termales o tarde un baño de espuma, en el cual siempre crea burbujas con un pompero.
# Las fiestas culturales, en las cuales siempre acaba enredándose con todas las actividades.
# Los cuentos y las películas Disney.
# Las plumas, sobretodo las blancas. A veces lleva pendientes de plumas azuladas.
# Las pizzas de queso. No le gusta cualquier otra pizza.
DISGUSTOS:
# Que no le respondan las preguntas a su curiosidad.
# Que se aprovechen de las debilidades de las personas.
# Llegar tarde, por lo que suele estar cinco minutos antes.
# La mentira o el encubrimiento de la verdad.
Historia
- Dios, que es lo que está pasando. -

Dolor. Era lo único que pensaba Elisabeth en estos momentos.
Simplemente no podía creer lo que estaba sucediendo en Anthelion, su lugar natal. Antes todo estaba bien en aquella ciudad y en los campos aledaños; Ahora, nosotros, los indefensos humanos no proveen la capacidad de defenderse de estas nuevas clases de híbridos, humanoides e incluso, una extraña raza combinada entre animal y humano. ¡Era horrible!

Empecemos por lo primero. Su nacimiento: Era hija de una madre soltera. Era debido a que su madre verdadera no quería saber de ella, por el hecho de que el padre la abandono, por salir embarazada. En varias ocasiones, trató de abortarla, con resultados fallidos. Nacida  el 26 de septiembre, la madre, decidió darla en adopción, y se hiso hija de algunos campesinos aledaños de los campos alejados; Elisabeth, la niña de ojos índigos y cabello oscuro como la noche, era una niña alegre, llena de vitalidad y lista para abrirle los ojos al mundo exterior. Sigue siendo así en la actualidad. Sus ojos violetas o por más decirlos índigos, encantaban a cualquiera de las personas, incluso las más tercas. Obviamente, no conoce nada de su pasado, pero igual lo pasa por alto.

Vivió su niñez normal, como los demás. Jugaba sanamente [Aunque a veces hacia sus travesuras a cualquier campesino del pueblo] con los demás niños y niñas, le era muy fácil hacer amigos, puesto que su curiosidad es tan grande, que no dudaría hablar hasta con el perro de la esquina, literalmente. Era fantástica en la primaria; de hecho, fue meritoria por 3 años consecutivos, sin ser sacada del cuadro de honor.
Un mal día, tuvieron que mudarse a la gran capital de Anthelion. ¿Por qué? Oportunidades nuevas de trabajo, según su padre. Debían integrarse a la nueva civilización moderna que todos tenían. Fue muy difícil dejar la vida de campo atrás, al igual que sus amigos y vecinos que con ella estaban siempre, y que la apoyaron en todo. Su madre le explico las razones, se supone que ella tendría 10 años cuando eso.

La ciudad era un lugar no tan tranquilo como el campo, su lugar natal; pero tampoco era tan mala. Se instalaron en un edificio cercano a su nuevo instituto; y ella empezó, como siempre a hacer amigos. Por lo que siempre salía a jugar con ellos, nunca paraba en su hogar, más bien su lugar favorito era el parque y los jardines florales que embellecían a la ciudad, debajo de ese humo negro que emanaban los automóviles. A ella le encantaban los lugares florales, porque le acordaban al campo; Era la más sana e inocente de las niñas que habitaban en la ciudad.

Pasaron 5 años, y ella seguía normal. Buena en sus estudios, buena compañera, buena chica. Un día; estaba en su colegio, mientras exponía en clase un tema en especial: Morfosís e híbridos, la leyenda. Fue un libro que ella tenía que leer, para exponerlo en clase, según su maestra. Y lo leyó y analizó muy bien, porque le fascinaban los temas paranormales y de esas cosas. Terminada su extensamente larga exposición, sonó el timbre; Era tiempo de que los estudiantes y maestros retornaran a sus respectivas casas.

Teniendo su mochila en su hombro derecho, y su uniforme que constaba de un saco marrón, y falda del mismo color, con una camisa y medias blancas; iba contenta hacía su casa, iba a darle las buenas nuevas a su madre, las cuales eran que iba a ser nuevamente meritoria y que iban a regalarle medallas por su esfuerzo. Pero algo estaba mal, no algo en su mente, algo en el ambiente. Todo no parecía ser como era antes, tan alegre, tan pintoresco, tan ''normal'' .
Llego a su hogar, tomando la llave del bolsillo de su camisa y entrándola en el picaporte, a su vez girándola. Se encontró con algo muy feo. Sus padres estaban en el suelo, con jeringas a su lado, las cuales tenían una sustancia de color morado, como sus ojos. Ella no sabía que era, y por supuesto que no quería saberlo. Sus ojos se aguaron, de lagrimas, y su corazón se hizo añicos.

-¿¡Quien podía hacer eso?! -grito mientras se cubría su cara para no ver más, obviamente, sus padres estaban muertos, ellos yacían en el suelo. No se sabe si fallecieron, pero a los ojos de la azabache, parecían muertos. Ella con su desesperación, volteó para ver si hallaba con la vista al asesino, sin éxito alguno.
Sintió como alguien chocaba con ella en ese mismo momento. Era una chica, no la pudo divisar bien, debido a la oscuridad que empezaba a emanar desde afuera. Luego miró que allí estaba el hombre, aquel asesino con esa mirada fría e inquietante, que pondría los pelos de punta a cualquiera; por lo que empezó a gritar, no solo por la mirada del hombre, si no porque la mujer que estaba allá estaba cubierta de sangre pura. La sangre que habían derramado sus padres. Pensaba que ambos, habían asesinado brutalmente a sus padres, que no era así.

Elisabeth, con llanto y desesperación, también con la mirada nublada por sus ojos acuosos, notó que la aquella chica que iba con ella empezó a lanzar golpes a aquel hombre, estaba intentando escapar con ella, sin embargo; este ni se inmutaba, simplemente trataba de incrustarle aquella aguja con el liquido extraño, color magenta que había visto con sus padres. Elisabeth,  sintiéndose inútil, empezó a hacer lo mismo, mientras que daba golpes al aire, por así decirlo. La mujer miró hacia otro lado y titubeo un poco; y luego, saltó en dirección a la ventana, cayendo al vacío. Pudo notar como ligeras plumas blancas salían del cuerpo de esta, mientras que olvidando todos sus pensamientos, cayeron súbitamente en un árbol, en la copa de este. sosteniéndose ambas, de una rama que estaba cercana al suelo, fue suerte, porque hubiesen caído muertas si ese árbol de la salvación no hubiese estado ahí.
Ella dándose cuenta de que el cielo estaba magenta y habían sombras a su alrededor; y que toda la ciudad de Anthelion había quedado lúgubre.
-¿Q-qué esta pasando? - Preguntó con muchas dudas en su cabeza.

En eso, la acompañante de pelo rosado se fue, sin dejar rastros de ella, solo una pluma blanca que había caído al pavimento. La tomó y la miro por algunos segundos, razonando acerca de lo que había visto.

Simplemente no podía creer lo que veía, seguramente, si se hubiesen quedado en los campos aledaños, nada de esto había pasado. Por lo que corrió desesperadamente, hacía la vivienda de su tía, la hermana de su padre, con la cual tenia muchísima confianza, que no quedaba cerca en ningún aspecto. Así que cuando llego, se detuvo en la puerta, mientras jadeaba y se apoyaba de esta. Luego de esto, toco desesperadamente la puerta, esperando que su tía Jocelyn le abriese la puerta. Esta mujer de aproximadamente 38 años le abrió, pero tenia algo raro en ella. En efecto, Joce, como ella acostumbraba a decirle, tenia...

- ¡¿Orejas!? ¿¡De perro?! ¡Joce! - exclamo dando pasos hacía atrás-


La mujer adulta, le explico las circunstancias en las cuales había ligado su raza con la de un perro. Había mencionado que un hombre le ofreció un cambio de raza, y ella acepto; como no si era la tía loca de la familia. Esta misma le pregunta el porque de estar aquí en su casa. Y el semblante de Elisabeth cambia, a uno completamente triste. Le contó que sus padres, estaban muertos, que un hombre los había asesinado. La mujer se estremeció. No espero escuchar eso de la boca de su sobrina, y la abrazo; por igual Elisabeth, la cual estaba intrigada por la cola de perro que tenía su tía, aunque no le daba mucha importancia. Su tía se ofreció para que viviese con ella y afrontara las cosas. Simplemente asintió. Estaba triste por la perdida de las personas mas importantes en su vida, no obstante iba a seguir adelante, y demostrarles a sus padres, que en paz descansen que podía ser exitosa.

Algo retumbó, y el cielo se puso normal, como antes, tenía un brillo característico. Ella miró hacia afuera, parándose en el barandal, mientras veía como las sombras se desvanecían; y las demás personas salieron. Eran raros, muchos tenían lo mismo que tenia su tía, orejas y colas características de animales. La Morfosís era cierta; lo del libro, escrito por alguien anónimo que había salido a la venta hace poco, todo era cierto. Personas con colas y rasgos animales, ángeles y demonios, que aparecían siempre en las mitologías griegas y romanas.
Iba a ser difícil, sin el apoyo paternal de su lado. Pero aun así tenia a su tía, algo rara eso si, pero la amaba mucho, y parecía una madre. La vida con ella no iba a ser muy difícil, ya que su tía se había criado en Anthelion y sabia todos sus secretos [O al menos los necesarios].

-Presente-

En la actualidad Elisabeth aprendió a vivir con esos seres extraños, que no era mas y nada menos que sus amigos de ciudad, levemente transformados en cosas extrañas. No le da mucha importancia ser una de las pocas humanas que habitan en  la Tierra; era especial, después de ser la raza dominante en el mundo, claro esta.
Sigue yendo a la escuela con regularidad, aunque algunas materias se hayan cambiado debido a los mandamientos de un nuevo dios en la Tierra, el que puso la Morfosís en acción. No sabría decir el nombre actualmente, pero ahora hay un alfa, un ser que controla, por debajo de Dios, a toda la Tierra y su conjunto de razas. Esta era la nueva era, de Anthelion.

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En busca de la portadora de las plumas rosas~

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Re: Where's the humans at?

Mensaje por Gaia el Miér Ene 14, 2015 4:11 am

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